Taller 2: Vocación

Comenzamos, tras la presentación del Taller 1, el itinerario. Para ello nos centramos en la palabra vocación.

Vivir la vida como vocación es entrar en el juego de la llamada, respuesta y encuentro de Dios con los hombres. Es el juego que Dios ha empezado a jugar con la humanidad desde el comienzo de la historia de la Salvación. No sólo un juego individual, sino también un juego con todos, como miembros de la comunidad humana.

Vivir la vida como vocación es seguir un itinerario, seguir «el camino»: la identificación con Cristo Jesús. Jesús de Nazaret vivió en un permanente Sí al Padre. Toda su vida transparenta la misión a la que es enviado. Su fidelidad al plan salvador de Dios le lleva hasta la muerte, pero no le deja en la muerte. Dios le resucita para una vida nueva y definitiva.

Vivir la vida como vocación es dejar actuar a Dios. Dios toma la iniciativa de llamar a todos los hombres y en todas las épocas. Los hombres, atentos al plan de Dios, que contempla a toda la humanidad, responden desde su libertad. Decir Sí a la propuesta divina es dar una respuesta salvadora a las necesidades de los hombres, a las necesidades del mundo.

Vivir la vida como vocación es vivir la fe cristiana. La fe como llamada de Dios, llamada nominal (por mi nombre); la fe como respuesta personal. La fe que requiere encuentro. La fe en el Reino; creo, me apasiono y trabajo por el Reino. La fe que es adhesión personal a Jesús y a su Mensaje, confianza total en El. Es vivir fiándose de El.

Vivir la vida como vocación es mantenerse en un camino de conversión como dinamismo de renuncia a valores que están en alza en el mundo, para adherirme a los valores del Reino. En constante discernimiento para identificarme con el proyecto de Jesús, con disponibilidad para participar en el plan de Dios, con libertad para acoger el puesto concreto que Dios me tiene reservado, como regalo y compromiso al mismo tiempo.

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