Taller 4: Identidad existencial y vocacional
En este Taller abordamos dos nuevas nociones: la identidad exitencial y vocacional. Dos nociones que se enmarcan en el experiencia creyente del cristiano. Por ello abordaremos cristianismos insuficientes que necesitan ser revisados
Presupuestos
- Dios llama a cada uno al seguimiento de Jesús y llama de modo personal a distintos estados de vida y modos de estar en la Iglesia y en el mundo.
- Ser cristiano es una vocación al seguimiento de Jesús y la vida es respuesta a la llamada de Dios.
- La comprensión sobre lo que significa ser cristiano está influida por creencias culturales que asimilamos y necesitamos discernir.
Cristianismo emocional
1. El bienestar emocional. Una persona feliz y madura se siente emocionalmente bien, está contenta consigo misma, da cauce a sus sentimientos, los analiza, los encauza, los deja aflorar, los expresa, los sigue, convive pacíficamente con ellos. El bienestar emocional parece, para los países desarrollados, el componente fundamental del pan nuestro cotidiano del que alimentarse.
2. Bajo el presupuesto de que el cristianismo nos promete la plenitud personal -cosa que es cierta-, hemos extraído la conclusión de que nos ha de llevar hacia el bienestar emocional. Consecuentemente, hay toda una comprensión del cristianismo como un aliado al servicio del bienestar emocional.
3. Este tipo de cristianismo genera un autocentramiento enorme en la propia subjetividad.
4. Siento, luego existo. La conciencia del sujeto apoyada en la emotividad.
5. La experiencia religiosa asociada a sentimientos. Dios reducido a una sensación.
6. La dificultad para asimilar elementos de la doctrina cristiana que no repercutan de modo directo y claro en los sentimientos.
Cristianismo de autorrealización
1. La vida como un camino en el que se proyectan sueños, deseos, expectativas... La vida es la realización de esos sueños, deseos, objetivos, planes que la persona ha concebido.
2. El logro de la persona humana radica en su autorrealización. Ser persona auténtica es autorrealizarse: alcanzar los objetivos, sueños y planes que la mejor parte de cada persona se traza. Fracasar en la autorrealización vendría a significar frustrarse radicalmente como persona.
3. El cristianismo como camino de autorrealización personal y, consecuentemente, de felicidad.
4. En esta concepción de la vida el centro lo ocupa el propio sujeto: es quien define los objetivos y juzga sobre su logro. En esta concepción de la vida uno no «se recibe» de otra instancia superior, soberana y libre, como es Dios, el Señor. Los fines se formulan desde el propio sujeto; no los formula el Criador y Señor de todas las cosas, que es quien últimamente las dota de sentido y finalidad.
Algunas consecuencias que se siguen:
- La conciencia que se va instalando en la persona es la de alguien remitida a si misma, una conciencia autocentrada y no en referencia a algo o alguien más allá de si misma.
- La Palabra de Dios no interpela o propone algo distinto a lo que la persona “se ha planteado”. No cabe la posibilidad de lo distinto, de lo inesperado, de lo sorprendente. Lo único previsible es lo que uno ha concebido.
Cristianismo ético
1. Cristo como modelo ético para nuestro comportamiento. La cristología queda reducida a ética. Si esto es así, el cristianismo, lógicamente, pasa a ser una ética.
2. “En la religión burguesa Dios no es Dios (…) Se lo puede citar, ciertamente; pero no es digno de ser implorado, porque ni es exigente, ni consuela, ni interviene, ni abate, ni levanta, sino que, como valor, protege, envolviéndola, nuestra identidad burguesa preconcebida. Dios reconvertido en “valor”: ésa es la suerte de Dios en la religión burguesa” (JB. Metz)
3. Un cristianismo reducido a valor, a vivir de determinada manera y con una serie de actitudes. Se propone un cristianismo de tareas, de opciones, de compromisos, de decisiones. El cristiano que se ha configurado es alguien extremadamente atareado en su quehacer por construir el Reino.
4. Un cristianismo donde está ausente la Presencia, carente de Misterio. Pérdida del sentido del sentido del don, de la iniciativa de Dios que es quien obra la salvación. Ausencia de espacios para la dimensión orante, contemplativa…
Cristianismo de alteridad vocacional
Según la fe cristiana, la vida se entiende radicalmente como vocación, esto es: como respuesta a la llamada del Señor. Y esto significa al menos dos elementos:
1. En primer lugar, que Dios es quien dispone de la vida en todos los sentidos, empezando por el dato primordial de que Dios es su autor. Y esto significa, además, desde el punto de vista bíblico que Dios no solamente está en el inicio de la vida como su principio originante sino también que ha creado a la persona humana, a cada uno, con una finalidad, con un sentido, con una tarea y una misión que se expresa a través de la vocación, de la llamada.
2. En segundo lugar, el cristianismo de alteridad vocacional implica una relación personal e intrasferible con Dios. Y lo que vemos en la historia de la salvación, incluyendo la vida del Señor Jesús en su ministerio público, es que Dios actúa a través de la elección. De ahí que la respuesta particular de cada uno, según su propia llamada, tenga un peso importantísimo en el logro de la propia persona y en el servicio al Señor.