Taller 5: Autorrealización

Seguimos proponiendo nociones vinculadas a lo vocacional. En esta ocasión se trata de la autorrealización. Revisamos esta noción a la luz de la experiencia de fe y la redimensionamos.

1. Lo deseable

Sólo deseamos aquello que percibimos como deseable. Pero no podemos ignorar, y aquí está la cuestión, que los códigos que configuran lo deseable vienen filtrados por la cultura dominante. Dicha cultura, según el jesuita irlandés Michael Paul Gallagher, sitúa a muchos en lo trivial bloqueando así su libertad para elegir. Autores como Xavier Melloni prefieren hablar de superficialidad. Otros, como Xavier Quinzá lo expresan en categorías de banalidad. Sea como sea, lo cierto es que si los códigos de lo deseable no son trastocados, siempre desearemos lo mismo aunque el objeto sea distinto. Y es que no se trata de desear más u otra cosa sino de alterar los códigos que determinan qué es lo deseable.

2.  Inconcebible

Los relatos vocacionales que recorren la Escritura nos ofrecen narraciones de estas descodificaciones de lo deseable. Dejar la tierra poseída y caminar hacia un lugar que ya se le mostrará, no parece llenar de entusiasmo al patriarca Abrahám. Tampoco Moisés dio saltos de alegría cuando la propuesta era dejar de vivir huyendo y escondido en el país de Madián para plantarse delante del Faraón y cantarle las cuarenta. La queja ante el incordio que se les propone hace rápida aparición y frente a la molestia maquillada de incapacidad e indignidad, el Misterio se impone como fuego incombustible, insistente, pertinaz, irrevocable...

3. Rendijas y bofetadas

Imprevisible, pero sucede colándose por cualquier rendija. Para entonces los códigos de lo razonablemente deseable se verán alterados y lo que hasta ese momento era incomprensible e irrealizable dejará de serlo. Hay rendijas que se abren desde dentro alterando estos códigos. Otras lo hacen desde fuera. Vengan de donde vengan han logrado abrir un espacio nuevo e inexplorado en el que cabe adentrarse. La plenitud es una de esas rendijas que se abren desde dentro. ¿Qué pasa cuando la propia vida está bien pero sientes que se queda corta? Numerosos relatos vocacionales se han tejido y se están tejiendo desde esta pregunta. Ven su vida y no es que esté bien o mal simplemente sienten que se les queda corta. No se trata de una reflexión sino de una certeza que no pueden quitarse de encima. Y es que por más deseos que acumulen, hay algo que se resiste a conformarse y aceptar el modus vivendi al uso. La comprensión de lo que es deseable ha quedado trastocada y alterada.

4. Preguntar

Quienes transitan estos derroteros están haciéndose eco, a su manera, de la pregunta evangélica: “¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si echa a perder su vida?” (Mt.16,26; Mc.8,36; Lc.9,25) Lo que hasta ese momento era ganancia se ha trastocado en pérdida. No tienen argumentos, sólo evidencias con mayor peso y consistencia que muchas otras razones que pudieran darte. Llama la atención que fuera justamente esta pregunta la que Ignacio de Loyola propusiera al prometedor Francisco Javier siendo universitarios en la Sorbona parisina. La respuesta no fue, evidentemente, el entusiasmo y el apasionamiento del joven navarro sino el rechazo frontal y la resistencia sin cuartel.

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